miércoles, 9 de enero de 2008

La noche triste

Ayer, en el noticiario de las tres de la tarde vi un video que me recordó lo triste que es perder.

Un niño como de dos años sollozaba a tal grado que no podía hilar una frase completa.

Entre lágrima y lágrima se lamentaba. Su equipo de futbol había perdido la final.

Así es señores (para que se regodeen Luisito y Miguel) un aficionado más de los Pumas desilusionado porque na más no pudieron con el Atlante.

Me dio tanta melancolía que de verdad una lágrima salió de mi ojo derecho.

Traté de recordar la felicidad de los tres atlantistas no cancunences que merecían un triunfo luego de muchos años, pero mi tristeza no se iba.

Creo que los jugadores no se dan cuenta de lo que representa para toda una afición el triunfo, y no sólo por dinero como es sus casos. Es una recompenza a estadios llenos a gritos desgarradores a cánticos creativos a un montón de ilusiones.

Solo puedo decir que como dice la porra... Por una copa yo no cambio el corazón! Pero que bonito se siente ganar.